Guía psicoterapéutica para sobrevivir a la Navidad

Para la mayoría de las personas, la Navidad es una época maravillosa. Nos lleva a un estado de emoción especial y la oportunidad de recordar y revivir algunos de nuestros sueños y experiencias infantiles más entrañables. La fantasía y la expectativa que generan estas fechas pueden traer alegría en familia, pero para algunos de nosotros, la realidad, lejos de ese imaginario idealizado, a veces puede ser bastante cruel. Lejos de ser una gran familia feliz pasando un buen rato, la Navidad puede ser un recordatorio doloroso de cosas que tratamos de evitar en la actualidad, y disparar sentimientos de abandono, soledad, resentimiento o quizá enfrentar conflictos interpersonales no resueltos, que a menudo se vuelven a representar en una reunión familiar.

No es una coincidencia que las tasas de suicidio aumenten después de Navidad y que mucha gente busque la ayuda de un profesional después de las festividades. Hoy en Centro Neuropsy te contamos algunas de las situaciones más comunes y una guía psicoterapéutica sencilla sobre cómo superar estas difíciles experiencias muy comunes en Navidad. 

Conflictos familiares:

Viejos rencores, resentimientos, traiciones, odio, etc. pueden ser ignorados durante unos días, pero es probable que las cosas terminen saliendo a flote de una manera u otra y, al igual que las bodas, los funerales y otras reuniones familiares, la Navidad puede convertirse en el escenario para la recreación de batallas pasadas, un intento fallido de resolver los problemas en el contexto equivocado. 

Pero debemos recordar que las familias son sistemas, y cada miembro desempeña una función en este sistema, como atascos en una máquina. Este enfoque elimina la forma simplista y victimizada que cada miembro de la familia puede sentir a veces, ya que todos en una familia están contribuyendo a esta dinámica o conflicto, ya sea de manera funcional o disfuncional. 

No deja de sorprender la facilidad con la que todos podemos volver a los viejos roles en una situación familiar, y es porque volvemos al sistema, a ocupar ese rol dentro de esta “maquinaria emocional”. Nuestros padres pueden hacernos sentir como si volviéramos a tener 10 años, o nuestros hermanos (u otros familiares) pueden menospreciarnos, o pueden hacernos sentir insignificantes en el contexto familiar. Pero, ¿en qué medida sientes que contribuyes o conspiras para que te coloquen en el puesto y función que tienes en tu dinámica familiar?

Perspectiva:

Si te sientes empujado o provocado a esos viejos patrones, quizá sea importante que lo saques todo e intentar solucionarlo durante la Navidad. Tal vez sería útil intentar dar un paso atrás y pensar un poco antes de reaccionar de la manera habitual que lo harías. Estar junto a la familia también puede ser una buena oportunidad para pensar en cómo te relacionas con los demás y hacer consciente tus conductas. Porque por mucho que tratemos de ser y hacer lo contrario de lo que nos molesta en nuestra dinámica familiar, llevamos dentro una forma de relacionarnos con los demás que muy probablemente repetirá estos conflictos no resueltos. Si bien esto puede disimularse más fácilmente en otras relaciones, cuando regresas a tu familia, todo puede ser un poco más visceral y crudo, por lo que es más difícil pasarlo por alto. 

IMPORTANTE: Intenta recordar que es muy poco probable que cualquier conflicto familiar se resuelva durante las festividades y que no tienes que confrontarlo absolutamente todo cuando te sientas atacado o provocado. Al igual que una máquina, si una obstrucción se detiene repentinamente y retrocede, causará fricción y se romperá. 

Quizás un enfoque más tolerante podría ralentizar ese sistema de relaciones familiares e incluso cambiar su dirección, pero todo a su debido tiempo. Eso sí, esto requiere un tipo de atención durante todo el año, y no solo en Navidad.

Soledad:

Es muy común que las personas se sientan bastante solas en Navidad y esta soledad no es exclusiva de aquellos que no tienen amigos o tienen una forma de vida más retraída, son tímidos, etc. La Navidad, con toda la alegría y las reuniones, acentúa esa soledad que todos llevamos dentro. A esto le sumamos también las redes sociales y la fantasía e idealización de la Navidad perfecta. Ver cómo regresan amigos que estaban lejos a reencontrarse con sus familias mientras no puedes reunirte con tus seres queridos puede resultar desolador. 

Perspectiva:

Puede que te parezca una idea loca, pero en realidad no lo es tanto ¿has considerado preguntarles a algunos de tus amigos si puedes unirte a ellos en lo que sea que estén haciendo para estas fechas? Te sorprendería saber que no todos tienen planeada la Navidad perfecta de postal que se ve en las redes sociales y en las avalanchas de publicidad. 

Mucha gente asume que todos están ocupados en Navidad y que ninguna familia querrá tener a alguien fuera del círculo familiar cerca, pero eso nunca lo sabrás a menos que lo preguntes.

Cabe anotar que muchos de nosotros sentimos una especie de satisfacción al pensar en lo solos que podemos estar en esta época del año, sentir pena por nosotros mismos y volvernos aún más reclusos y resentidos. Y al hacerlo, podemos perder la oportunidad de salir y encontrar un lugar en el que seamos bienvenidos esta Navidad. De nuevo, volver a nuestro centro e intentar hacer consciente qué hay detrás de nuestras actitudes parece ser una buena ruta.

Puede ser útil reconocer este tipo sentimientos, y al hacerlo, seguramente la voluntad y las ganas de salir y ser un poco más decididos sobre nuestro deseo de estar con alguien esta Navidad saldrá a flote.

Abandono:

Junto a la soledad, como si de un tándem se tratase, es común tener la experiencia del abandono. Para las fechas de Navidad, esta sensación puede ser bastante difícil de reconocer y sobre todo, de afrontar. Parece que todo el mundo tiene planes y que se van a otro lugar para pasar tiempo con alguien más, cualquier persona, menos contigo. Para quienes realmente están pasando la Navidad solos, la soledad y la sensación de abandono van de la mano.

Perspectiva:

Puede ser una buena oportunidad para pensar en cómo te sientes realmente y, si esa sensación de abandono se hace presente, explorar si te recuerda otras experiencias de abandono y rechazo que haya tenido en la vida puede ser útil. Esto puede ayudar ampliar nuestro rango de visión y puede ayudarte a comprender cómo reaccionas cuando te sientes abandonado(a) en otros contextos de la vida.

Para quienes pasan un mal momento durante la Navidad, ver esta situación como una oportunidad puede ayudarnos a reevaluar lo que no está funcionando y cambiar las cosas con las que no nos sentimos a gusto, con la esperanza de que el próximo año las situaciones mejoren. La psicoterapia puede ayudar a las personas en este proceso.

Sí, la Navidad puede ser una época mágica del año, a menudo significa tiempo en familia, celebraciones y relajación pero como vimos en el artículo, también puede significar conflicto, aislamiento, soledad o el dolor de estar sin un ser querido. Toda una gama de otras emociones se hacen presentes en estas fechas. 

Concertar una cita con un psicoterapeuta profesional puede hacer una enorme diferencia y puede significar el apoyo que necesita para prepararte con anticipación para cualquier desencadenante que pueda surgir. 

La Navidad es un momento especialmente importante para tomarte un momento para ti y concentrarte en tu propio bienestar y así también puedas dar y compartir con los demás.